
Mi sobrino, Jorge Andrés Del Corral Scott, forma parte de esos venezolanos que se marcharon del país buscando unas mejores condiciones de vida que aquí no encontrarían.
Ya es médico internista. Lo vemos ahora, disertando y defendiendo una de las evaluaciones o puntos asignados en la Universidad para la especialidad.
Muy pronto se recibirá como tal y es un ejemplo de como el venezolano llega a un país para enriquecerlo con su profesión, aporte y talento.
Se hará rico aquel que publique un libro donde se hable de lo mucho de bueno que ha dado de sí el venezolano a las latitudes a las que ha llegado.
De aquí a medio siglo la idiosincrasia, tradiciones y costumbres de nuestra nacionalidad estarán insertadas en los países donde hoy llegamos. Será muy visible y notorio. Será una bendición.







